Antes de acudir a una entrevista de trabajo, tenemos que dedicar por lo menos una hora a preparar las posibles preguntas a las que nos tendremos que afrontar posteriormente.
Es algo que muy pocas personas hacemos (me incluyo), pero fundamental para enfocar positivamente la reunión con una persona que al final de la entrevista tiene que haber entendido perfectamente nuestro bagaje profesional.